La capacidad de sorpresa de la sociedad es infinita. Cuando ya creíamos que el presidente de EEUU nos había sorprendido en todo, resulta que la IA también le ayuda a él a crear un estado de estupefacción que no pasa desapercibido para nadie. La foto emulando a Dios es digna de estudio psicológico profundo cuyo diagnóstico debe ser difícil dada la absurdidad y la falta de dignidad del mismo presidente, por no llamarle imbecilidad.
Ya lo habíamos sospechado en las imágenes de Gaza convertido en un resort de cinco estrellas. Lo habíamos seguido pensando en la retahila sin fin de sus declaraciones a cuales más pintorescas. Y ahora la guinda del pastel (de momento) de tal desfachatez.
Bienvenida la 25ª enmienda cuando se ponga en funcionamiento.

