El paso rápido de las noticias es tan implacable que no deja ni tan solo un resquicio de pensar y reflexionar un rato sobre la misma. Ni tan siquiera afectarnos / alegrarnos por ella.
Nos estamos acostumbrando con demasiado atrevimiento a todo. Al dolor de las guerras, a los problemas de cada vez más gente derivados por su precariedad económica, a los desastres naturales…. Ya parece que nuestra coraza ficticia nos protege de este constante surtidor de noticias, datos … La política del avestruz. Como ya no lo veo, ha dejado de ser un problema para mí.
Pasemos a ser intolerantes contra la injusticia, el dolor y el miedo. No nos dejemos amilanar por los grandes problemas, y seamos reactivoscontra los que nos van colando sin que nos demos casi ni cuenta.
