No es lo que te ocurre, sino como reaccionas lo que importa

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El día a día, en general, no es fácil. Todos podemos tener problemas diferentes según cada circunstancia. Pero es evidente, y tal como nos hace ver Epícteto, que en la mayoría de las veces nos acabamos «acostumbrando» a aquellas nuevas situaciones que nos vienen después de los problemas. Y es aquí, donde aparece la actitud, que no deja ser el resultado de nuestra reacción. Hemos visto muchas veces que en parecidas situaciones, la gente puede reaccionar de diferentes formas. Y el hecho diferencial es la actitud.