Autor: Admin

No se trata de pensar más, se trata de aprender a pensar mejor.

  1. Mejora tu entorno

El primer consejo para mejorar tu pensamiento crítico te va a ayudar en todas las facetas de tu vida. Absolutamente en todas, sin excepción, así que es muy importante que prestes atención.

Crea un entorno que te permita tomar mejores decisiones. Examina las decisiones que vayas a tomar en diferentes momentos, lugares y estados de ánimo. La razón tiende a justificarse a uno mismo más que a generar el juicio correcto (el enigma de la razón) por lo que una forma de evitar cometer muchos errores en la toma decisiones es razonar sobre el mismo problema en muchos contextos diferentes.

Si la decisión es la misma en todos los contextos, podrás estar más seguro de que estás tomando una buena decisión.

  1. Debate y discute sobre ideas más a menudo

La razón funciona mucho mejor cuando se combina con ideas ajenas. Contarle la decisión que has tomado a otras personas es una buena forma de que tus ideas ganen solidez o, por el contrario, encuentres las fisuras que se te habían pasado por alto.

Un debate es la mejor oportunidad que tienes para aprender. Te han contando la historia de que en todos los debates debe existir la figura del vencedor y del vencido. Quítate esa idea de la cabeza por favor. ¿Qué merito tiene “ganar” un debate? A parte de resarcir el ego, claro.

Pues eso. Debate y discute ideas, pero sin ninguna pretensión más que aprender y ponerte a prueba.

  1. No te cases con ninguna idea

Cometemos un error muy frecuente: no actualizar nuestras propias ideas. Nuestras viejas creencias pueden aferrarse a nosotros más de lo que nos gustaría. Dile al chaval que se iba todos los findes a ver los toros con su padre y su tío, que está mal. Te dirá que una mierda para ti. Esto es solo un ejemplo, que cada uno vaya o deje de ir donde le dé la real gana.

Esto puede suponer que, incluso con una demostración de que estamos equivocados, nos neguemos a abandonar esas viejas creencias que nos han dado un cómodo cobijo durante los últimos tiempos. A todos nos jode darnos cuenta de que estábamos equivocados. A mí también, no eres especial. La cosa es desarrollador la suficiente capacidad crítica para admitirlo y recular.

Esto ocurre porque siempre estamos tratando de justificar nuestras creencias y nuestras mierdas en lugar de argumentar en contra de ellas. Si mantenemos el foco en buscar porque uno tiene razón, ignoraremos dónde podemos estar equivocados.

Otro motivo puede ser las consecuencias sociales de cambiar nuestra opinión. Lo percibimos con una muestra de debilidad o como una rebaja de reputación e identidad. No tengas miedo a equivocarte, a rectificar y a diseñar nuevas creencias.

  1. Absorbe mucha información sobre el mundo que te rodea

Así de sencillo, cuanto más sepas sobre las cosas que te rodean, mejor podrás razonar sobre ellas.

Nos encanta tener una opinión formada sobre la mayoría de temas en los que no hemos profundizado lo suficiente para poder aportar datos con una solidez contrastada. Sorpresa: te acabas de convertir en un cuñao.

El pensamiento crítico, por lo tanto, no ocurre porque hayas estudiado una materia de forma lógica, sino porque sabes lo suficiente sobre como funciona el mundo para descartar ciertas posibilidades como improbables o imposibles.

 

¿Cuál es la desventaja de todo esto? Que el pensamiento crítico no es algo que puedas aprender en un grado universitario o en un master online. Significa que tienes que estar en un constante aprendizaje, sobre muchos temas, para poder tomar mejores decisiones.

No se trata de pensar más, se trata de aprender a pensar mejor.

En la educación tradicional no vas a encontrar ninguna asignatura llamada «Pensamiento Crítico», así que si quieres aprender a pensar por ti mismo, vas a tener que ser tu propio profesor.

Y aquí va  una lista fantástica de las 11 reglas para el pensamiento crítico de algunas de las mentes más brillantes de la historia.

 

  1. Todas las creencias en cualquier ámbito son teorías en algún nivel. (Stephen Schneider)
  2. No condenes el juicio de otro porque sea diferente al tuyo. Ambos podéis estar equivocados. (Dandemis)
  3. Lee para no contradecir y refutar; ni creer y dar por sentado; ni para encontrar charlas y discursos; sino para pesar y considerar. (Francis Bacon)
  4. Nunca te enamores de tu hipótesis. (Peter Medawar)
  5. Es un error capital teorizar antes de tener datos. Insensiblemente, uno comienza a tergiversar los hechos para adaptarlos a las teorías en lugar de las teorías para adaptarlos a los hechos. (Arthur Conan Doyle)
  6. Una teoría no debe intentar explicar todos los hechos, porque algunos de ellos están equivocados. (Francis Crick)
  7. Lo que no encaja es lo más interesante. (Richard Feynman)
  8. Eliminar un error es un servicio tan bueno, y a veces incluso mejor, que el establecimiento de una nueva verdad o hecho. (Charles Darwin)
  9. No es lo que no sabes lo que te mete en problemas. Es lo que sabes con certeza que simplemente no es así. (Mark Twain)
  10. La ignorancia es preferible al error; y menos lejos de la verdad está el que no cree que el que cree en el mal. (Thomas Jefferson)
  11. Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, se ridiculiza, segundo, se opone violentamente y tercero, se acepta como evidente. (Arthur Schopenhauer)

Recapitulando, el pensamiento crítico es una habilidad que vas a querer mejorar si quieres acercarte a la verdad y convertirte en alguien más libre. Recuerda:

  1. Los pensamientos de mala calidad implican tener una peor calidad de vida. Piensa sobre como piensas.
  2. El pensamiento crítico es la antítesis del conformismo.
  3. 4 ideas para mejorar tu pensamiento crítico: mejora tu entorno, debate y discute sobre ideas a menudo, no te cases con ninguna idea y absorbe mucha información sobre el mundo que te rodea.
  4. Tener un pensamiento crítico no significa ser la oveja negra siempre y llevar la contraria a todo el mundo.
  5. Mejorar el pensamiento crítico es esencial si quieres aprender a distinguir la verdad en un mundo lleno de falacias, mentiras y noticias falsas.

Este fin de semana toca pensar…

Por favor, este fin de semana, sea cual sea tu actividad, aprovecha un momento de relax para contestar a estas preguntas:

  1. ¿Crees que piensas bien?
  2. ¿Por qué crees que piensas bien (o que piensas mal)?
  3. ¿En qué momentos piensas bien, y en qué momentos no piensas tan bien (o piensas mal)?

A partir de aquí reflexiona, y si es necesario, te lo apuntas. Y si lo quieres compartir (solamente si realmento lo consideras necesario) me escribes a jf@joaquimfontbote.com  Seré totalmente discreto.

Esto es el principio de un gran comienzo

  1. El pensar tiene un PROPÓSITO.
  • Tómese el tiempo necesario para expresar su propósito con claridad.
  • Distinga su propósito de otros propósitos relacionados.
  • Verifique periódicamente que continúa enfocado.
  • Escoja propósitos realistas y significativos.
  1. El pensar es un intento de SOLUCIONAR un PROBLEMA, RESOLVER una PREGUNTA o EXPLICAR algo.
  • Tómese el tiempo necesario para expresar la pregunta en cuestión.
  • Formule la pregunta de varias formas para clarificar su alcance.
  • Seccione la pregunta en sub-preguntas.
  • Identifique si la pregunta tiene solo una respuesta correcta, si se trata de una opinión o si requiere que se razone desde diversos puntos de vista.
  1. El pensar se fundamenta en SUPUESTOS.
  • Identifique claramente los supuestos y determine si son justificables.
  • Considere cómo sus supuestos dan forma o determinan su punto de vista.
  1. El pensar se hace desde una PERSPECTIVA.
  • Identifique su punto de vista o perspectiva.
  • Busque otros puntos de vista e identifique sus fortalezas y sus debilidades.
  • Esfuércese en ser parcial al evaluar todos los puntos de vista.
  1. El pensar se fundamenta en DATOS, INFORMACION y EVIDENCIA.
  • Limite sus afirmaciones a aquellas apoyadas por los datos que tenga.
  • Recopile información contraria a su posición tanto como información que la apoye.
  • Asegúrese que toda la información usada es clara, precisa y relevante a la pregunta en cuestión.
  • Asegúrese que ha recopilado suficiente información.
  1. El pensar se expresa mediante CONCEPTOS e IDEAS que, simultáneamente, le dan forma.
  • Identifique los conceptos claves y explíquelos con claridad.
  • Considere conceptos alternos o definiciones alternas de los conceptos.
  • Asegúrese que usa los conceptos con cuidado y precisión.
  1. El pensar contiene INFERENCIAS o INTERPRETACIONES por las cuales se llega a CONCLUSIONES y que dan significado a los datos.
  • Infiera sólo aquello que se desprenda de la evidencia.
  • Verifique que las inferencias sean consistentes entre sí.
  • Identifique las suposiciones que lo llevan a formular sus inferencias.
  1. El pensar tiene o fin o tiene IMPLICACIONES y CONSECUENCIAS.
  • Esboce las implicaciones y consecuencias de su razonamiento.
  • Identifique las implicaciones positivas y negativas.
  • Considere todas las consecuencias posibles.

Mejora tus decisiones. ¿Cómo? Pensando

  1. Identifica el problema

Antes de poner en práctica el pensamiento crítico, primero debes identificar el problema que quieres resolver. Este paso incluye analizar el problema desde diferentes perspectivas y hacerse preguntas como:

 

  • ¿Qué está sucediendo?
  • ¿Por qué está sucediendo?
  • ¿Qué suposiciones estoy haciendo?

A simple vista, ¿cómo creo que podemos solucionar este problema?

Una parte importante del desarrollo de las habilidades de pensamiento crítico es aprender a llegar a conclusiones objetivas. Para lograrlo, primero debes ser consciente de los sesgos que afectan tu pensamiento actual. ¿Alguien de tu equipo cree que sabe la respuesta? ¿Estás haciendo suposiciones que no son necesariamente ciertas? Reconocer estos detalles te ayudará durante el proceso.

  1. Investiga

A esta altura, probablemente tengas un panorama general del problema. Sin embargo, para poder encontrar la mejor solución es importante investigar un poco más.

Durante el proceso de investigación, intenta recopilar información relacionada con el problema, incluidos datos, estadísticas, información sobre proyectos anteriores, comentarios del equipo y mucho más. Asegúrate de recopilar información de diversas fuentes, especialmente si esas fuentes presentan datos opuestos a tu opinión personal sobre la naturaleza del problema o sobre cómo resolverlo.

La recopilación de información variada es esencial para poder aplicar el proceso de pensamiento crítico. Si no obtienes suficiente información, tu capacidad para tomar una decisión final estará sesgada. Recuerda que el pensamiento crítico te ayuda a determinar la mejor conclusión objetiva. No se trata de seguir tu instinto, sino de realizar una investigación exhaustiva para poder encontrar la mejor opción.

  1. Determina la relevancia de los datos

Así como es importante recopilar una variedad de información, también es importante determinar qué tan relevantes son las diversas fuentes de información. Después de todo, el hecho de que haya datos no significa precisamente que sean relevantes.

Una vez que hayas reunido toda la información, examínala detenidamente y determina qué datos son relevantes y cuáles no. Sintetizar toda esta información y determinar su importancia te ayudará con el proceso de evaluación de las diferentes fuentes para llegar a la mejor conclusión más adelante en el proceso de pensamiento crítico.

Para determinar la importancia de los datos, puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tan confiable es esta información?
  • ¿Cuán importante es esta información?
  • ¿Esta información está actualizada? ¿Se especializa en un área en particular?

 

  1. Haz preguntas

Uno de los pasos más importantes del proceso de pensamiento crítico es la toma de decisiones objetivas. Para ello, debes dar un paso atrás durante el proceso y cuestionar las suposiciones que estás haciendo.

Todos tenemos prejuicios, y no necesariamente es algo malo. Los sesgos inconscientes (también conocidos como sesgos cognitivos) a menudo sirven como atajos mentales para simplificar la resolución de problemas y facilitar la toma de decisiones. Aun así, debes ser consciente de los prejuicios que tengas para poder dejarlos de lado cuando sea necesario.

 

Antes de encontrar una solución, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Estoy haciendo algún tipo de suposición sobre esta información?
  • ¿Hay otras variables que no he considerado?
  • ¿He evaluado la información desde todas las perspectivas?
  • ¿Hay algún punto de vista que no he considerado?

 

  1. Encuentra la mejor solución

Finalmente tienes todo listo para llegar a una conclusión. Para encontrar la mejor solución, establece una conexión entre la causa y el efecto. Usa los datos que has reunido para llegar a la conclusión más objetiva.

Ten en cuenta que puede haber más de una solución. A menudo, los problemas que enfrentas son complejos e intrincados. El proceso de pensamiento crítico no conduce necesariamente a una solución sencilla, sino que te ayuda a comprender las diferentes variables que existen para que puedas tomar una decisión informada.

  1. Presenta tu solución

La comunicación es una habilidad esencial del pensamiento crítico. No es suficiente pensar por ti mismo, también es importante compartir las conclusiones con los demás participantes del proyecto. Si existen varias soluciones, preséntalas todas. Puede haber ocasiones en donde implementes una solución y la pruebes para ver si funciona antes de implementar otra solución.

  1. Analiza tu decisión

Los siete pasos del proceso de pensamiento crítico conducen a un resultado. Luego será el momento de implementar esa solución. Una vez implementada, evalúa si fue efectiva o no. ¿Has podido resolver el problema inicial? ¿Qué lecciones —positivas o negativas— puedes aprender de esta experiencia para ser más crítico la próxima vez?

Dependiendo de cómo tu equipo comparta la información, considera documentar las lecciones aprendidas en una fuente centralizada de referencias. De esa manera, los miembros del equipo que deban tomar decisiones similares o relacionadas en el futuro comprenderán por qué tomaste determinada decisión y cuáles fueron los resultados.

Quid pro quo (una cosa por otra)

Elon Musk (CEO de Tesla y X) apoyó algún comentario antisemita aparecido en X (ex Twiter). Sin embargo ayer viajó a Israel, se saludó con Netanhayu, intercambió cromos con él (el uso de satélites propiedad del magnate americano a cambio de un suculante importe en millones de dólares) y aquí se acaba todo. Una cosa por otra. Muerto el perro muerta la rabia.

A estas alturas ya casi nada nos puede sorprender. El quid pro quo se ha hecho «viral» en muchos ámbitos de nuestra vida y de nuestra sociedad. Como dijo Groucho Marx «estos son mis principios, y si no le gustan no me importa cambiar de principios».

Y ahora la pregunta para la reflexión: ¿Hasta qué punto es éticamente lícito el Quid pro quo? ¿Está en contra de la rigidez de pensamiento? Mantener fijamente un punto de vista o una opinión ¿merece más o menos respeto que la flexibilidad en el pensamiento?

 

Seis puntos para construir un pensamiento crítico

Aristóteles, unos de los grandes pensadores de la historia de la humanidad, aseguraba que “es señal de una mente educada poder considerar un pensamiento sin necesidad de aceptarlo”. Y es que, para tener un pensamiento crítico, es necesario entrenar la mente.

¿Cómo podemos hacerlo? Como se trata más bien de una forma de ver las cosas que de una habilidad que tan solo usamos en ciertas ocasiones, esta requiere de trabajo diario y constante. Sin embargo, existen ciertos aspectos que contribuyen a construir este tipo de pensamientos.

  1. Desconfiar de (casi) todo

Descartes, otro de los filósofos más influyentes de Occidente, llegó a la conclusión del famoso “pienso, luego existo” a través del pensamiento crítico. Dudó y desconfió de todo lo que le rodeaba, hasta que, finalmente, tuvo la clarividencia de que lo único de lo que no podía dudar era de sus propios pensamientos, ya que, indudablemente, estaban allí.

Como hemos mencionado anteriormente, estamos en un mundo donde las noticias falsas, las mentiras o las ideas creadas a partir del egoísmo son algo habitual. Por ello, creer en cualquier cosa sin antes verificarla puede traer muchos problemas. Por el contrario, dudar de casi todo (sin llevarlo al extremo) permite acercarnos un poco más a la verdad.

  1. Mantener la mente abierta

El pensamiento “out of the box” o fuera de la caja es otro ejemplo de pensamiento crítico. Encerrarnos en nuestras ideas, no aceptar las de los demás o negar todo aquello que se sale fuera de nuestras creencias nos hace más débiles. Sin embargo, mantener la mente abierta es fundamental para diseñar nuestras propias ideas.

Imagina que alguien tiene la creencia de que la tecnología es mala. A pesar de que otras personas lo intenten convencer, esta persona es muy probable que se niegue siquiera a probarla. Como ves, aunque es un ejemplo muy simple, es fácil ver todas las cosas que se está perdiendo por no tener una mente abierta y receptiva que le permita comprobarlo por sí mismo.

  1. Evitar la crítica inútil a favor de la opinión crítica

Uno de los errores más comunes que todos cometemos alguna vez es caer en la crítica fácil. Dar una opinión poco constructiva es mucho más sencillo que pensar y ofrecer otro punto de vista que presente una alternativa.

Este tipo de situaciones se dan mucho en el entorno laboral. Por ejemplo, podría ser que un compañero haya realizado mal una tarea y tú le digas simplemente “esto no está bien”. Lo cierto es que ninguno de los dos gana nada. Sin embargo, si eres capaz de analizar lo que ha fallado, no solo podrás ayudarlo a mejorar, sino que también estarás aprendiendo de los errores de los demás.

  1. Concentrarse en la solución

Otro ejemplo para fomentar el pensamiento crítico es dejar de dar vueltas a los problemas y ponernos manos a la obra para buscar soluciones. Obcecarse en los problemas no conlleva nada bueno. Sin embargo, si somos capaces de pensar de forma crítica, podemos analizarlos y encontrar soluciones.

Cuando surge un problema en el trabajo, lo sencillo es buscar culpables y señalar errores. Sin embargo, las personas con pensamiento crítico son capaces de analizar de manera detenida las causas reales del problema para concentrarse en buscar soluciones y evitar que este se vuelva a repetir.

  1. Tener claros tus objetivos

Cuando no se tiene un rumbo fijo, es difícil llegar al destino. Sin embargo, si tenemos claros nuestros objetivos, es más sencillo alcanzar las metas que nos proponemos. El pensamiento crítico nos ayuda a construir estrategias que nos ayuden a conseguirlo.

Imagina que tu sueño es hacer un gran viaje a EE. UU. Por un lado, puedes soñar que te toque un sorteo o creer que la vida te regalará ese soñado viaje. Por otro lado, puedes analizar tu situación financiera y crear un plan de ahorro para cumplir este objetivo. ¿Cuál de las estrategias parece más viable?

  1. Partir del no conocimiento

Pensar que tenemos la verdad absoluta, que sabemos todo o que no hay nada que podamos aprender es uno de los mayores errores que podemos cometer. Por el contrario, el aprendizaje constante se retroalimenta: cuanto más aprendemos, más cultivamos el pensamiento crítico y más queremos aprender.

En este sentido, imagina que cinco personas se reúnen todos los viernes a debatir sobre diferentes temas que saben de antemano. Mientras que uno de ellos cree tener siempre la razón, por lo que ni siquiera se molesta en buscar información o escuchar a los demás, el resto trata de informarse y aprender de lo que dicen los otros. Tras 10 sesiones, ¿quién crees que tendrá una mejor capacidad para construir pensamientos críticos?

Quiero saber pensar. ¿Cómo empiezo?

Como la mayoría de las habilidades , a pensar no se aprende a través de un curso. Consiste más bien en una variedad de habilidades analíticas e interpersonales. Desarrollar la capacidad de pensar implica aprender a adoptar una postura abierta y flexible y aplicar el pensamiento analítico al proceso de encuadre de problemas.

A continuación te mostramos las ocho habilidades más importantes para un empezar a aprender a pensar (sin un orden en particular):

  1. Pensamiento analítico: Parte del pensamiento crítico implica analizar datos de diversas fuentes para poder llegar a las mejores conclusiones. El pensamiento analítico permite a las personas deshacerse de los prejuicios y esforzarse en recopilar y evaluar toda la información disponible para llegar a la mejor conclusión.
  2. Mentalidad abierta: Esta habilidad de pensamiento crítico implica dejar atrás los prejuicios personales para poder analizar y procesar toda la información y así llegar a una conclusión objetiva, respaldada por los datos.
  3. Resolución de problemas: El pensamiento crítico es una parte esencial de la resolución de problemas ya que implica llegar a una conclusión apropiada basada en toda la información disponible. Cuando se usa correctamente, el pensamiento crítico te ayuda a resolver cualquier problema, desde los desafíos en el trabajo hasta las dificultades que se presentan en la vida diaria.
  4. Autorregulación: La autorregulación se refiere a la capacidad de regular los pensamientos y dejar de lado los prejuicios personales para poder llegar a la conclusión más adecuada. Para desarrollar un pensamiento crítico, es importante cuestionar toda la información que tienes disponible y las decisiones que favoreces; solo entonces podrás llegar a la mejor conclusión.
  5. Observación: Esta habilidad ayuda a ver más allá de lo evidente. Para desarrollar un pensamiento crítico, debes tener puntos de vista diferentes y usar el sentido de la observación para identificar problemas potenciales.
  6. Interpretación: Para desarrollar un pensamiento crítico es importante entender que no todos los datos se crean de la misma manera. Además de recopilar información, es importante determinar qué información es importante y relevante para cada situación. De esa forma, podrás sacar las mejores conclusiones de los datos recopilados.
  7. Evaluación: Las preguntas complejas rara vez tienen respuestas evidentes. Si bien el pensamiento crítico insiste en la necesidad de dejar de lado los prejuicios, es importante poder tomar una decisión con confianza en función de los datos disponibles.
  8. Comunicación: Una vez que se ha tomado una decisión, es importante poder compartirla con los demás involucrados. Las comunicaciones eficaces y claras en el trabajo comprenden presentar las pruebas que respalden la conclusión a la que has llegado, especialmente si hay varias soluciones posibles.

¿Qué es el pensamiento crítico?

Pensar ,

Henry Ford, fundador de la mítica compañía de automóviles Ford, decía que “pensar es el trabajo más duro que existe, y probablemente sea la razón por la que tan pocos se dedican a ello”. Y es que construir, mantener y actuar con una mentalidad basada en el pensamiento crítico es, sin duda, complicado para la mayoría de personas.

En este sentido, si bien hay decenas de definiciones y ejemplos de pensamiento crítico, podríamos definir este concepto como la capacidad de analizar cualquier información y construir una interpretación propia, basada en hechos o datos contrastados y alejándose de creencias sin fundamento.

Aunque la verdad absoluta no existe, el pensamiento crítico trata de acercarse a la verdad desde un punto de vista propio. También, busca aprender a partir de opiniones ajenas, empatizar con los demás y mejorar de manera constante. Y es que pensar críticamente es una forma de intentar comprender, desde la razón, el mundo que nos rodea.

La crisis del tiempo

Valores

Solemos oir con demasiada frecuencia la expresión «no tengo tiempo». Como bien apunta Byung-Chul Han en la «Sociedad del cansancio» Hoy, ha desaparecido por completo el tiempo sublime a favor del tiempo laboral, que se totaliza. Incluso la pausa queda inscrita en el tiempo laboral. Sirve para que descansemos del trabajo y podamos seguir funcionando luego.

El «no tengo tiempo» suele afectar más a nuestro tiempo personal, de descanso, de ocio, de socialización y de familia que a nuestros compromisos profesionales. Y ello, lejos de ser valorable, se convierte justamente al contrario. Es totalmente pernicioso y deleznable.

En definitiva, la hiperdedicación al mundo profesional es consecuencia del miedo a lo desconocido. Lo que provoca la depresión por agotamiento no es el imperativo de pertenecer sólo a sí mismo, sino la presión por el rendimiento y a los resultados.

La sociedad de trabajo y rendimiento no es ninguna sociedad libre. Produce nuevas obligaciones y deberes. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento falso de libertad.

 

Black Friday: El gran engaño

Reflexión

Quedan algo menos de 72 horas para el gran engaño. El Black Friday, o lo que es lo mismo, la fiesta anual de incitación al consumo que destruye a los pequeños empresarios y comerciantes, y cuyo beneficio (si es que lo hay) va focalizado a las grandes compañías.

Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo polaco, asegura que la sociedad posmoderna ha experimentado un proceso de fusión, pasando de ser una estructura sólida a ser una comunidad líquida que ha perdido sus convicciones y que no sabe a dónde va.

Sin embargo, hemos encontrado un soporte provisional: el consumo. La adquisición de bienes ofrece una felicidad fugaz que va y viene según los ciclos del mercado, convirtiéndose en algo frágil y voluble que nos mantiene “bajo el imperio de la caducidad”. Bauman apunta que el valor supremo de la sociedad de consumo es el de la vida feliz.

Con el avance del capitalismo, la adquisición de bienes ha dejado de ser una cuestión económica para convertirse en un asunto cultural. “El consumo ha pasado a formar parte de la cultura occidental hasta el punto de que los centros comerciales se venden como centros de ocio”, afirma José Antonio Batista, doctor en Antropología Social y profesor de esta disciplina en la Universidad de La Laguna.

El consumo de masas es una consecuencia directa de la cultura de masas, que surge en los años 70. Los medios de comunicación y la publicidad se convierten en las dos condiciones necesarias para el funcionamiento del sistema actual. Los primeros generan deseos a gran escala y la segunda intenta que estos sueños se materialicen en la adquisición de los productos promocionados.

Una de las consecuencias de esta estructura universal es la homogeneización del gusto. “El gusto personal es el resultado de procesos sociales a los que se ha estado sometido. Por supuesto, todos creemos que tenemos un gusto personal, resultado de nuestras decisiones, pero es solo una creencia que la publicidad y la ideología del individualismo alimentan”, explica Rosa Marrero, doctora en Sociología y profesora de Sociología del Consumo en la Universidad de La Laguna.

Terminemos con deberes en forma de preguntas:

  • ¿Por qué nos atraen los descuentos?
  • ¿Por qué compramos cuando nos dicen que debemos comprar?
  • Cuando compramos, ¿estamos convencidos de que lo necesitamos? ¿O nos crean necesidades no deseadas previamente?